Nuestra historia: Una masía hecha con amor para compartir

Can Pascual: más que una casa rural, un legado familiar

Can Pascual no es solo una masía en un entorno rural, es la casa que construyeron el Avi Miquel y la Iaia Teresina con un sueño muy claro: tener un lugar donde reunir a los amigos, compartir comidas eternas y desconectar de todo.

Originalmente pensada como una granja, aquí había un huerto, caballos, vacas, gallinas… y hasta se celebraba la tradicional matanza del cerdo, donde se invitaba a todo el pueblo. Era una auténtica fiesta popular.

Esa alegría de compartir, de abrir las puertas sin prisa y con el corazón, está en los cimientos de Can Pascual.

En los años 90, tras una vida de esfuerzo, nuestro abuelo Miquel decidió jubilarse y dar forma a su sueño.
Junto a Teresina, su compañera de vida, crearon un espacio lleno de vida donde convivían animales, huerto y personas.

L’avi Miquel era inquieto por naturaleza. Siempre buscaba nuevas formas de hacer negocios. Uno de ellos fue plantas por toda la finca centenares de palmeras para cultivarlas y venderlas. Era un buscavidas con alma de anfitrión.

Mientras tanto, la iaia Teresina junto a la tieta Rosita siempre tenían preparado un guiso que conviertía cualquier comida en un recuerdo único.

De un sueño de jubilación… a un hogar lleno de vida

Nuestra infancia entre árboles, bicicletas y cabañas

Aquí pasamos veranos enteros y fines de semana inolvidables.
Aprendimos a montar en bici, a construir cabañas en el bosque, a correr libres por un jardín sin límites.
A veces no hacíamos “nada”, y sin embargo, lo teníamos todo.

Subíamos con nuestros padres, o con la iaia y la tieta. Sin pantallas, sin horarios.
Solo naturaleza, cariño y tiempo compartido de verdad.

Un legado que vuelve a abrirse… para ti

Cuando en 1992 falleció el avi Miquel, Teresina siguió adelante, manteniendo viva la finca y sus tradiciones.
Y hoy, los nietos —que crecimos entre estas paredes— hemos querido recuperar ese espíritu.

La hemos restaurado con mimo, manteniendo su esencia y adaptándola para que otras familias puedan vivir lo que nosotros vivimos con nuestros abuelos: naturaleza, desconexión, cariño y tiempo compartido.

Can Pascual vuelve a abrir sus puertas.
Y tú eres bienvenido.

¿Te gustaría vivirlo tú también?

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